Miroslav Klose construyó un legado que va mucho más allá de sus 16 goles mundialistas. El alemán no solo es el máximo artillero en la historia de la Copa del Mundo, sino también el futbolista con más victorias en el torneo: 17 en total. Un registro que refleja la consistencia de una Alemania siempre protagonista y que encontró en Klose a una pieza clave durante cuatro ediciones consecutivas, desde Corea-Japón 2002 hasta Brasil 2014, donde finalmente levantó el trofeo.
A lo largo de esos 24 partidos disputados, el delantero alemán alcanzó una efectividad cercana al 70 %, una cifra que explica por qué su nombre aparece en lo más alto de esta estadística. No se trata solo de jugar mucho, sino de hacerlo ganando, y en eso Klose fue sinónimo de fiabilidad en el escenario más exigente del fútbol mundial.
Sin embargo, su reinado empieza a sentir la presión de una figura que sigue escribiendo historia: Lionel Messi. El capitán argentino llegó a las 16 victorias tras la inolvidable campaña en Qatar 2022, donde condujo a la Albiceleste hacia el título. A diferencia del alemán, Messi necesitó cinco Mundiales para alcanzar esa cifra, pero lo hizo siendo protagonista absoluto y manteniéndose competitivo a lo largo de casi dos décadas.
El margen ahora es mínimo. Apenas un triunfo separa a Messi de igualar a Klose, y el contexto juega a su favor. El Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, tendrá un formato ampliado que exigirá más partidos para consagrarse campeón. Ese detalle no es menor: abre la puerta para que el argentino no solo alcance, sino supere la marca del alemán si Argentina logra avanzar con solidez desde la fase de grupos.
En este escenario, el récord de Klose, que durante años pareció inalcanzable, comienza a tambalear. La combinación de experiencia, vigencia y un calendario más extenso coloca a Messi frente a una oportunidad única de adueñarse de otra cima histórica. Lo que antes era un registro casi intocable, hoy tiene un nuevo candidato listo para desafiarlo.
Así, el duelo ya no es en la cancha, sino en los números. Klose observa desde lo más alto, pero Messi se acerca con paso firme. Y en 2026, el trono del jugador con más victorias en los Mundiales podría cambiar de dueño.



