La FIFA anunció una serie de cambios en el reglamento arbitral que serán aplicados durante la Copa Mundial 2026, con el objetivo de agilizar el desarrollo de los partidos, reducir las pérdidas de tiempo y reforzar la disciplina dentro del terreno de juego.
Entre las principales novedades destaca la sanción con tarjeta roja para aquellos futbolistas que se cubran la boca al discutir con un rival. Según explicó el presidente del Comité de Árbitros de la FIFA, Pierluigi Collina, la medida busca evitar conductas antideportivas y solo se aplicará en situaciones de confrontación, no en conversaciones amistosas entre jugadores.
Otra modificación importante será la expulsión de cualquier futbolista o integrante del cuerpo técnico que abandone el campo de juego como señal de protesta ante una decisión arbitral o que incentive a otros a hacerlo.
El videoarbitraje (VAR) también ampliará sus competencias durante el torneo. Por primera vez podrá intervenir para corregir saques de esquina concedidos erróneamente y revisar expulsiones derivadas de una segunda tarjeta amarilla. En ambos casos, la corrección solo se realizará cuando el error sea evidente.
La FIFA también endurecerá el control sobre las pérdidas deliberadas de tiempo. Los árbitros podrán aplicar una cuenta regresiva de cinco segundos a los porteros que demoren la reanudación del juego y a los jugadores encargados de realizar saques de banda. Si no cumplen con el tiempo establecido, el equipo rival será beneficiado con la posesión o un saque de esquina, según corresponda.
Además, los jugadores sustituidos tendrán un máximo de diez segundos para abandonar el campo por el punto más cercano. En caso de incumplimiento, el futbolista que ingrese deberá esperar un minuto adicional y solo podrá entrar durante una interrupción del juego.
Durante todos los encuentros del Mundial se realizarán dos pausas de hidratación de tres minutos, una en cada tiempo, cuando se alcance la mitad de cada período. El tiempo empleado será compensado posteriormente por los árbitros.
Collina señaló que todas estas medidas forman parte de una estrategia para aumentar el tiempo efectivo de juego y mejorar el espectáculo, manteniendo un mayor control sobre las conductas de los futbolistas y el ritmo de los partidos.



