El Mundial 2026 comenzará con un partido cargado de recuerdos. El próximo 11 de junio, México y Sudáfrica volverán a verse las caras en el encuentro inaugural de una Copa del Mundo, repitiendo una escena que ya ocurrió hace exactamente 16 años en Sudáfrica 2010.
Aquella vez, ambas selecciones abrieron el torneo en Johannesburgo el 11 de junio de 2010. Ahora, el destino vuelve a reunirlas en el arranque de la máxima cita del fútbol mundial, nuevamente un 11 de junio, aunque esta vez con el México como anfitrión y el histórico Estadio Azteca como escenario principal.
La coincidencia va mucho más allá del rival y la fecha. El entrenador mexicano volverá a ser Javier Aguirre, el mismo que dirigía al “Tri” en el Mundial de 2010. Será la primera vez en la historia de las Copas del Mundo que un partido inaugural se repite con las mismas dos selecciones.
Además del conjunto mexicano y los “Bafana Bafana”, el Grupo A estará conformado por Corea del Sur y República Checa, en una zona que promete ser una de las más competitivas de la fase inicial.
El seleccionado asiático llegará a la cita mundialista con una generación que ilusiona. Son Heung-min disputará su cuarta Copa del Mundo con 34 años y el respaldo de una trayectoria consolidada en la Premier League. A su lado aparecen nombres como Lee Kang-in, considerado uno de los mejores futbolistas asiáticos de la última temporada, y el defensor Kim Min-jae, figura en la Bundesliga. Corea del Sur afrontará su undécimo Mundial consecutivo y buscará superar sus actuaciones históricas.
Por su parte, República Checa volverá a una Copa del Mundo después de 20 años. Los checos consiguieron su clasificación a través de la repesca europea tras superar a Irlanda y Dinamarca. Su principal referente ofensivo será Patrik Schick, mientras que el equipo estará dirigido por Miroslav Koubek, quien a sus 74 años se convertirá en el entrenador más veterano del torneo.
En la previa, México y Corea del Sur aparecen como las favoritas para avanzar a la siguiente ronda. Sin embargo, tanto Sudáfrica como República Checa llegan con argumentos suficientes para pelear por la clasificación en un grupo que promete emociones desde el primer día del Mundial.



