El empate 1-1 entre Independiente Santa Fe y Corinthians por la cuarta fecha de la Copa Libertadores dejó preocupación no solo por el resultado deportivo, sino también por los incidentes registrados tras el pitazo final en el estadio Estadio El Campín. El cuadro colombiano quedó comprometido en sus aspiraciones de avanzar a los octavos de final y ahora también espera una posible sanción económica por parte de Conmebol.
El conjunto “Cardenal” se había ilusionado con la victoria gracias al gol de Hugo Rodallega al minuto 59, resultado que desató la celebración de los hinchas locales. Sin embargo, en la última jugada del partido apareció Gustavo Henrique para conectar un centro de Matheuzinho y decretar el empate para el “Timão”, que se consolidó como líder del grupo.
Tras el encuentro, la tensión se trasladó al campo de juego. Varios futbolistas de Santa Fe encararon al arquero brasileño Hugo Souza, acusándolo de realizar gestos provocadores hacia la hinchada local. Uno de los primeros en reaccionar fue el delantero argentino Nahuel Bustos, quien corrió directamente hacia el guardameta para reclamarle.
A la discusión también se sumaron Emmanuel Olivera y nuevamente Rodallega, mientras jugadores e integrantes de Corinthians intentaban proteger al arquero y calmar la situación. Sin embargo, los cruces continuaron y desde las tribunas del sector occidental comenzaron a lanzar objetos hacia el campo, aumentando aún más el caos en el cierre del compromiso.
Ahora, el caso quedó en manos del Comité Disciplinario de Conmebol, que deberá analizar los informes arbitrales y los videos de los incidentes. Según versiones preliminares, Santa Fe podría recibir una sanción económica que oscilaría entre los 5.000 y 10.000 dólares por el comportamiento de sus aficionados y los disturbios posteriores al partido.



