Bolívar podrá dedicar toda su atención al decisivo partido del miércoles 27 de mayo contra el argentino Independiente Rivadavia, en procura de dar el paso que le falta para acceder a los octavos de final de la Copa Libertadores de América.
La Federación Boliviana de Fútbol (FBF) informó este miércoles la suspensión del partido del domingo contra Guabirá, por el torneo local, debido a los conflictos sociales.
Los jugadores comentaron que sienten cansancio por los viajes y la intensidad de los partidos del certamen de la Conmebol.
“El equipo necesita recuperarse, hay que trabajar en ese aspecto junto a la parte médica porque son partidos difíciles”, dijo el técnico Vladimir Soria.
La delegación celeste regresó de Río de Janeiro, donde el martes perdió 2-1 contra Fluminense. A pesar de la derrota el club tiene en sus manos la chance de seguir en carrera.
“Cansado, se siente mucho la verdad, pero estamos animados porque dependemos de nosotros mismos para pasar a la siguiente fase, esperamos que se juegue en casa”, dijo el delantero Dorny Romero.
Su compañero Xavier Arreaga coincidió y calificó como acertada la decisión de suspender el juego frente a Guabirá.
“Acertada decisión porque no está bien el país y deseo que se solucione pronto esta situación. Ayuda la postergación porque siempre viene bien descansar para llegar en buenas condiciones al próximo partido”, sostuvo Arreaga.
Ante los conflictos sociales se abre la posibilidad de que se cambie de ciudad para el choque con Independiente, como sucedió con Always Ready e Independiente de Sucre.
El club ratifica a La Paz y al estadio Hernando Siles como sede, pero también toma sus recaudos y en procura de que el juego no sea en el exterior se maneja a Cochabamba como primera posibilidad.



